Irma, el huracán más fuerte registrado en el Atlántico

Fecha: septiembre 21, 2017 6:59 am Publicado por:
Sandra Ramón Vilarasau

Luego de varios pronósticos, el sur de Florida entró en el ojo del huracán y con vientos de 200 kilómetros por hora y abundantes lluvias, Irma tocó tierra con categoría 4 por Los Cayos, y luego por Naples, Fort Myers y Tampa, de las zonas más turísticas del estado.

El huracán traía consigo la devastación de su paso previo por Cuba, Barbados, San Martín y las Islas Vírgenes, con 25 muertos y cuantiosas pérdidas materiales. Tres días antes de su llegada, por solicitud del gobernador Rick Scott, el cuarto estado más poblado de la nación ya había sido decretado zona de emergencia y más de 6,3 millones de sus residentes -de los 21 que tiene- fueron evacuados de forma obligatoria de las zonas más vulnerables, especialmente de las costas. “Es el más catastrófico huracán que el estado haya visto nunca”, destacó el gobernador.

Los Cayos, una zona muy expuesta a los desastres naturales, quedaron en gran parte inundados. El huracán, con un cambio de trayectoria que libró a Miami y Broward de su fuerza más devastadora, aunque desató fuertes tornados, siguió su paso por la costa oeste, con gran impacto en Naples, Tampa y Jacksonville donde fueron difíciles las tareas de evacuación y otros preparativos por lo inesperado de su llegada.

Miles de personas abandonaron los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, objetivo inicial de Irma, hacia el norte y a otros estados vecinos, mientras que los que se quedaron pasaron días preparándose con shutters, paneles de madera y poniendo sacos de tierra en puertas y garajes para protegerse del viento y el agua.

Pérdidas humanas y daños materiales

Las medidas adoptadas fueron múltiples, muchos refugios se crearon para los que debían salir de sus hogares y las alertas intensas. A través de los medios de comunicación se pudo observar un trabajo en conjunto del gobernador el estado con los oficiales locales dando partes del avance del huracán más fuerte registrado nunca en el Atlántico.

Diversos colegios, centros de convenciones y agencias locales fueron habilitados como refugios para aquellas personas que buscaban protegerse de la fuerte tormenta.

Posiblemente el coste en vidas humanas sea menor que en otras catástrofes similares. Con Andrew, en 1992, fallecieron 65 personas, se perdieron 65.000 viviendas y los daños superaron los 26.000 millones de dólares.

Se habla de al menos unos 30 muertos en Florida, Georgia y Carolina del Sur. Sin embargo, se sigue sin conocer el balance final de daños y pérdidas materiales, que tardará meses en determinarse.

En los Cayos se contabilizan al menos ocho muertos y más de cuarenta heridos, según cifras oficiales, aunque la cifra puede aumentar ya que no se conoce todavía la magnitud del impacto por las dificultades de acceder a algunas islas. Otras doce personas murieron en los condados de Broward, Liberty, Duval, Pinellas, Pasco y Marion.

Un buen número de las víctimas falleció por inhalación de monóxido de carbono expulsado por generadores instalados en las viviendas para contrarrestar la falta de suministro eléctrico a causa de Irma. Otros perdieron la vida en accidentes de tráfico, en los preparativos previos o durante la tormenta y uno por la descarga eléctrica de un cable de alta tensión.

A esta cifra habría que añadir las seis personas fallecidas en un asilo de ancianos de la ciudad de Hollywood, que se quedó sin electricidad y, por ende, sin aire acondicionado, y que puso al descubierto la situación de las residencias y viviendas asistidas del estado. La alcaldesa del condado de Broward, Barbara Sharief, señaló en rueda de prensa que tres personas murieron en el Centro de Rehabilitación de Hollywood Hills, donde se produjo el siniestro, y otras tres ya en el aledaño hospital Memorial Regional al que fueron trasladadas.

La Policía realiza en estos momentos una “investigación criminal” del siniestro, que se produjo probablemente por inhalación de monóxido de carbono que emitía un generador eléctrico o por el calor registrado a raíz de la interrupción en el suministro de electricidad. Además, están chequeando la situación de otros 42 asilos de ancianos en la ciudad para comprobar el estado de sus pacientes.

Hasta ahora, más de 6,5 millones de casas y oficinas en Florida permanecían sin luz, según reportaron los principales proveedores de servicios. Según señaló la Oficina de Gestión de Emergencia estatal, la cifra equivale al 65% del total de hogares, negocios y entidades públicas y privadas del estado.

Una de las industrias con más pérdidas es la de los cítricos, que emplea 45.000 personas y genera un impacto económico de 8.600 millones de dólares, que sufrió “daños significativos y generalizados en todo el estado, con frutas en el suelo y algunos árboles sacados de raíz”, según los portavoces del departamento de Cítricos de Florida (FDOC).

El costo de los daños causados por Irma se estima en 50.000 millones de dólares. Solo en Florida, las autoridades ya habían destinado cerca de 250 millones de dólares en labores de recuperación y limpieza, aunque el costo final tardará meses en determinarse.

Pero esa cifra será considerablemente más elevada, pues al menos un 25% de las viviendas de los Cayos quedó destruido, cerca del 65 por ciento de los inmuebles sufrió daños considerables y el 90% presenta algún tipo de desperfecto, según la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).

La firma de análisis de catástrofes AIR Worldwide estima que el daño ocasionado por Irma a las propiedades aseguradas en Estados Unidos oscila entre los 20.000 y los 40.000 millones de dólares.

Falta más de dos meses para que termine oficialmente la temporada de huracanes y en Florida nos habíamos salvado en los últimos años. Todavía queda mucho por resolver, sin embargo los oficiales estadales, las autoridades locales y la comunidad trabajaron muy organizados en conjunto para dar la mejor respuesta a un fenómeno de esta naturaleza, siempre dispuestos a cooperar en su preparación previa y para lograr el regreso a la normalidad lo antes posible.