Suerte de Venezuela otra vez en manos de la oposición, por Ángel Monagas

Fecha: abril 16, 2018 10:19 pm Publicado por:

By Redacción

(16 de abril de 2018. El Venezolano).- Históricamente las fuerzas políticas, que hoy conforman la denominada oposición política, de una u otra manera, han sido factor determinante.

Algunas fechas para un breve análisis.

1992: Luego del intento de Golpe de Estado, muchas cosas se dijeron sobre sus autores, cómplices y colaboradores. Recuerdo la noche previa, me encontré con un diputado de AD, en un sitio tomando licor y me anunció: “Del Blindado en Fuerte Mara, salen tanques…” Es decir, un sector de la clase política sabía del golpe. No por casualidad ese diputado pertenecía a la corriente que luego, durante un almuerzo en Roma con José Vicente Rangel, decidiría muchas cosas.

Algunos historiadores señalan al propio Rafael Caldera como parte de un plan desestabilizador. Recuérdese que en ese momento, Caldera estaba en el “sub-sotano” y Eduardo Fernández, ostentaba casi un 70% del electorado. Luego de retratarse con CAP, eso se vino al piso y el “zorro político” Caldera, interpretando esa coyuntura, arengó desde el entonces Congreso unas palabras que marcaron su triunfo en la elección inmediata. Eduardo Fernández ha dicho no arrepentirse por defender la democracia. Yo sostengo que lo hizo por puro “calculismo” político y son las consecuencias de los acostumbrados a las matemáticas.

La culpa fue de Caldera

Para muchos él fue uno de los responsables del triunfo de Chávez, por indultarlo. Juan José Caldera, su hijo revela que “los gobiernos predecesores habían puesto en libertad a más de 270 de los involucrados en las asonadas militares”, agrega además que “los primeros sobreseimientos fueron otorgados por Carlos Andrés Pérez”. A ciencia cierta, un trabajo de grado universitario revela que “El 5 de junio de 1993 es nombrado como presidente interino el liberal Ramón J. Velásquez” y que “Cerca del fin de su presidencia Velásquez otorgó sobreseimientos”. Velásquez recibió en audiencia a Francisco Arias Cárdenas a sólo semanas de haberse encargado de sus funciones. Y el 27 de diciembre de 1993, ya elegido el nuevo presidente, el diario Últimas Noticias atribuyó a su ministro de la Secretaría haber dado “La seguridad de que Hugo Chávez, Arias Cárdenas y demás procesados militares y civiles saldrán en libertad antes de que Rafael Caldera suma la presidencia”. Lo cierto es que cuando Caldera tomó posesión de la presidencia, la prensa informaba que “Han sido sobreseídas las causas de… 270 beneficiados antes de la instalación del nuevo gobierno”.

Reacción

Caldera cuando le reclamaban por el indulto y le culpaban de su triunfo, respondía: “¿Por qué?, si yo no voté por él”. “Se ha llegado incluso a difundir la invención de que Chávez era ahijado de Caldera, y que por esa razón se llamaba Hugo Rafael, y fue favorecido por “su padrino”. Asombroso, todavía hay quien lo pregunta. El propio Chávez se encargó de desmentirlo. Y la verdad es que Caldera ni siquiera lo conocía, como la inmensa mayoría de los venezolanos, hasta el intento de golpe del 4 de febrero 1992. Fue entonces cuando supo también, como muchos, que había prestado servicio como oficial en Miraflores durante el gobierno de CAP y que su padre, Hugo de los Reyes Chávez, había sido Director de Educación en el Estado Barinas durante el gobierno de Luis Herrera. Paradójicamente, mientras los adversarios de Caldera le echan “La culpa” de todos los males causados por el “chavismo”, al mismo tiempo que aplauden a quienes lo apoyaron para ganar las elecciones (y luego se arrepintieron), Chávez nunca le agradeció su libertad”.

¿De quién es “la culpa”?

Ciertamente de quienes votaron y de quienes contribuyeron a “destruir” sin razón a sus adversarios. Muchos empresarios, medios de comunicación y dirigentes que después fueron sus víctimas. Otros como Luis Piñerúa Ordaz, lo subestimo, y dijo criticando su libertad “Premiar con la impunidad el crimen de lesa democracia de haber intentado deponer mediante el uso de las armas al gobierno legítimamente constituido” (20/2/94); pero no mostraba ningún temor por la libertad de Chávez y dijo que “seguramente no habrá de tener en las lides políticas “Éxito” mayor que el alcanzado en la guerra, que debería ser su fuerte” (3/4/94)”. Cuan equivocado estuvo.

1993: Gana Caldera. Se cuelan algunos sectores de la izquierda, que después se “cuadraron” con Chávez como el MAS, CAUSA R, Bandera Roja, etc. “Incluso se dice que el partido comunista hizo un pacto con AD-COPEI para elegir gobernadores…” “y de esa manera el PCV accedió a la comparsa a cambio de algunas migajas, entre ellas, algunos cargos de porteros con el gobernador Ovidio González, adeco de uña en el rabo pero que había tenido una pasantía por el MEP”… “En la ocasión, se trató de un pacto diseñado por Eduardo Fernández (COPEI) y Freddy Muñoz (MAS)” y que denominaron “Alianza Ética”.

1998: AD-COPEI de venir obteniendo un 90% de los votos, paso a menos del 10%. El efecto del liderazgo de Hugo Chávez, reseteo la historia política. Nuevamente los partidos de la oposición, en ese momento al gobierno de Caldera, contribuyeron al surgimiento del político que le ha hecho más daño a la nación, en toda su historia política. Solo comparable con los 27 años de Gómez, o la Venezuela de la Guerra Federal. En enero de ese año, Chávez no llegaba al 4%. Irene Sáez, clon surgido de sectores políticos y empresariales, tenía el 70%. Hechos políticos desencadenaron una tragedia. La oposición se erosiona y gana Chávez. No fueron capaces de ponerse de acuerdo y quizá nunca tuvieron la visión de lo que se venía para Venezuela.

Pocos venezolanos profetizaron, mejor a cualquier vidente lo que ocurriría de ganar Hugo Chávez: El propio Carlos Andrés Pérez, Oscar Yanez, Jorge Olavarría, aunque este lo hizo decepcionado tiempo después. Recuerdo que en la comisión de Reforma Presidencial para la constituyente estuvo, hasta Oswaldo Álvarez Paz, designado por Chávez. Poco duro.

Desarrollo

Chávez empieza una seguidilla de triunfos, catapultado gracias al desencuentro de los líderes opositores. Derrota tras derrota. Otro chavista intenta derrotarlo en el 2002 (Arias) y también es aniquilado, arrepentido, termina por pedir perdón y es llamado a Gobierno. Chávez gana un cuestionado referendo en el 2004. Oposición abandona las elecciones del 2005 y el chavismo se apodera de la AN y empieza a fundir los pilares de su “democracia sui generis”, para mi dictadura, nombrando su TSJ, su CNE, su Fiscalía, etc.

Vale decir que en esos primeros años de gobiernos, muchos Gobernadores de oposición, jugaron bajo sus propios intereses. Rosales no respaldo al sector ganadero en una huelga, por mencionar un hecho y los Salas, actuaron similarmente.

En el 2006, una oposición destruida y comprometida en la especulación política, designa candidato a Manuel Rosales, quien arrancó perdiendo y termino peor. Muchos aseguran un pacto a través de Miquelena, José Vicente Rangel, donde también participa Julio Borges y la intermediación de Lewis Pérez. Todo eso es parte del “diarismo” especulativo político.

En el 2007, Chávez pierde por vez primera después de 9 años de éxitos un referendo, acepta el resultado pero no lo reconoce y de una vez, ante un “resultado pírrico” (frase mal usada por el mismo), convoca de una vez otro, que finalmente gana y logra la reelección indefinida. La dictadura sigue tomando forma y nuevamente la oposición fue incapaz de defender su triunfo.

Así llegamos al 2012, con la aparición de nuevos actores que también arrastraban historias a favor del difunto como Henrique Capriles, quien siendo Presidente del Congreso, en lugar de protestar su disolución en 1999, acudió a presentarle al caudillo sus respetos.

Pierde la oposición en el 2012. Muere Chávez y nuevamente la oposición interpreta ese como el fin de la revolución, sin considerar las auténticas causas de muerte y menospreciando la sustitución por Nicolás Maduro, quien en unas cuestionadas elecciones, gana en el 2013, a un patético Capriles que después de la “arrechera” mostrada, se quedó más tranquilo que las aguas de un lago congelado. Nunca supimos realmente que sucedió. Si gano o si perdió, solo que no fue electo.

“Ese Maburro no terminará el periodo” decían muchos analistas y hoy lo tenemos ganando la reelección, para la mayoría ilegal y para otros (defensores de votar) una oportunidad que no puede desestimarse.

Hay que reconocer, que a Nicolás, le han dado con todo. Solo falta que los “vengadores” salgan a enfrentarlo. La oposición nunca ha entendido: No enfrenta un hombre sino un sistema, un grupo de intereses mundiales.

Y mañana ¿qué pasará?

Luego de los fracasos del 2014, del 2017, otra oportunidad se presenta. No para derrocar a Nicolás sino para generar una profunda crisis política. Jurídicamente hay muchas observaciones, no obstante la decisión de mañana podría ser histórica y es a todas luces política.

En esta columna advertimos que la Cumbre no derrumbaría a Nicolás y que la verdadera cumbre sería en Venezuela.

Escenarios:

1.- Que la AN acuerde el antejuicio (bastan 84 votos), previo la designación de una comisión que prepare el informe respectivo. Luego el TSJ en el exilió aprobaría el antejuicio y procedería a ordenar la salida del poder de Nicolás y su detención. Ciertamente en Venezuela no se ejecutaría, en consecuencia habría que esperar la “beligerancia” que le otorguen las naciones democráticas, a lo decidido. Allí surgiría un estado de “contumacia” por parte del Presidente. Distinto a lo de Mugabe o Cuba, pues el máximo organismo legislativo, la Asamblea Nacional, con reconocimiento internacionalmente, lo respalda, cosa inexistente en esas naciones.

2.- Pudiera también un sector de las FANB, interpretando el 350 de la CN, ejercer su competencia de policía constitucional y reponer el orden infringido. Remota posibilidad, es la que promueven las grandes naciones. Descarto una intervención militar, sin meter las manos en fuego, ante un volátil Presidente de EEUU, como Donald Trump.

3.- La irrita Constituyente pudiera también arremeter contra la constitucionalidad y disolver el parlamento e impedir la realización de la sesión, bajo la acusación de “traición a la patria”. El gobierno como ha ocurrido otras veces, pudiera promover vías de hecho a tales fines. Aquí también habría que esperar cual será la reacción de la genuina Fuerza Armada, quien a lo interno también sufre una crisis.

4.- Que la AN, no apruebe el antejuicio, bajo cualquier circunstancia: falta de quorum, lo cual no es óbice pues puede diferirse o por expresión en contra de las Fuerzas políticas, sobre todo de aquellas en cuestionamiento. Aunque algunos diputados aseguran 84 votos duros, más que suficientes para una mayoría absoluta. En todo caso, los que no voten asumirían una factura de alto costo, en especial si quieren ser opciones ante el resquebrajamiento de PJ, VP, AD y UNT.

5.- Efecto aluvión capaz de diferir elecciones: Maduro puede seguir siendo legítimo por 8 meses, que ilegitimo en un mes. 6.- Candidatura de Falcón se derrumba como un castillo de naipes. Diferidas por tanto tiempo, cualquier cosa puede pasar.

La crisis política sería un elemento positivo, para precipitar negociaciones, salidas, y hasta acciones que obliguen a la oposición a abandonar su zona de confort.

Si tenemos un mal gobierno (que lo tenemos) es fundamentalmente por una oposición incapaz de estimular las reacciones generadoras de cambios. Ningún gobierno de tanta ineficiencia como este, destructor de la vida de millones de venezolanos, generador de atraso, de resentimiento, de odios, de hambre, miseria, que ha consolidado solo una pequeña minoría “boliburguesa”, se mantiene casi 20 años sin el concurso de un sector cómplice de la clase política opositora. Eso es imposible.

Nuevamente la historia les brinda una cita con el destino…

Maduro no saldrá mañana y tampoco en corto tiempo. De verdad, no lo sé. Solo estoy convencido que si la oposición de este país, termina de construir el camino de su partida, el tipo seguirá corriendo en bajada, a toda velocidad y el camino a la reconstrucción nacional pudiera acercarse a pasos agigantados.

La oposición decide.

Por Ángel Monagas